Distopía, disociación y subverbilidad del colectivo LGTBI

La lucha por los derechos y la igualdad de las personas LGTBI ha recorrido un largo camino en positivo durante las últimas décadas; en España, el gran impulso lo vimos a partir de la reforma del Código Civil (incluyéndose un segundo párrafo al Art. 44 en el que se establecía que El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo) y, en Aragón, a partir de la aprobación de las leyes trans y LGTBI de 2018, fruto del buen hacer, la coordinación y la generosidad de los colectivos LGTBI aragoneses, especialmente, y también de los grupos parlamentarios presentes en ese momento en las Cortes de Aragón, así como del Gobierno de Aragón.

A pesar de todos esos significativos avances , todavía nos enfrentamos a desafíos considerables en muchos contextos, ámbitos y espacios, por eso creo interesante abordar hoy cómo la subversibilidad se ha convertido en la gran herramienta que las personas LGTBI, consciente e inconscientemente, hemos utilizado para asentar sociedades respetuosas con la diferencia, en tanto en cuanto la disidencia sexo-genérica ha alterado el orden social de la estabilidad normativa cis-heterosexual y patriarcal.

En este punto, para algunas personas LGTBI, la vida cotidiana sigue siendo una auténtica distopía porque, a pesar de los avances legales, la discriminación, el estigma y la violencia siguen siendo una realidad cotidiana en nuestro país y nuestros derechos se ven constantemente amenazados por fuerzas regresivas y amenazas de legislaciones que pretenden ser discriminatorias.

Esa disociación también se refiere a la experiencia de vivir una doble vida, una en la que eres tú de manera auténtica – dentro de unos límites y unos corsés tremendamente rígidos- y otra en la que estás en la obligación de ocultar tu verdadero yo debido a la discriminación y violencias existentes en tu entorno.

A pesar de estos contextos y de estos desafíos personales tremendamente complejos, las personas LGTBI hemos demostrado una increíble subversibilidad a lo largo de la historia. Desde las revueltas de Stonewall hasta las manifestaciones del orgullo, pasando por la propia vivencia de nuestra realidad en todos los ámbitos de nuestra vida, las personas LGTBI desafiamos a diario la cis-heteronormatividad.

Y, es que, como decía más arriba, las políticas públicas desempeñan un papel fundamental en la creación de entornos seguros – y también todo lo contrario – y pueden promover índices de disociación enormes en las personas LGTBI y en nuestras familias ya que, según cómo se orienten esas políticas, contribuiremos en mayor o en menor medida a generar sensaciones subjetivas de incertidumbre, perplejidad o conflicto sobre la propia identidad.No podemos pasar por alto que las identidades personales están influenciadas por el entorno, que incluye, entre otros, factores sociales, culturales, familiares, educativos y geográficos.

Desde el Observatorio de Políticas Públicas LGTBI de Aragón consideramos que, para construir un futuro en el que la distopía y la disociación sean cosas del pasado, no podemos perder la subversibilidad nunca. Ésta y no otra, de la mano de la visibilidad, nos convierte en agentes de cambio, no sólo para nuestro presente, sino para el futuro de generaciones más jóvenes.

Loren González

Director del OPPA LGTBI