La lucha por la igualdad ha sido siempre una parte fundamental del movimiento LGTBI durante las últimas décadas, aunque no ha sido su única lucha. Sin embargo, uno de los aspectos menos explorados pero igualmente cruciales de esta lucha es el empoderamiento corporal. Y, es que, nuestra sociedad está atravesada por un montón de normas estrictas de belleza que desde el movimiento LGTBI es imperativo que se redefinan. Y no sólo desde este ámbito. El movimiento feminista, el antirracista, el de las discapacidades y diversidades lleva años abordando esta cuestión de una manera mucho más clara y decidida que el movimiento LGTBI.
Pero, en mi opinión, antes de que el movimiento LGTBI redefina la belleza, debe hacer un profundo análisis y empoderarse en lo que tiene que ver con los cuerpos dentro de la propia comunidad LGTBI, haciendo especial hincapié en los cuerpos que desafían las normas tradicionales de belleza. Entre estos se encuentran muchos cuerpos trans e intersex, los cuerpos gordos y los muy delgados, aquellos cuerpos mutilados, los cuerpos viejos y otros muchos que no se ajustan a los estándares de belleza normativos.
Creo sinceramente que el empoderamiento corporal implica aceptar y amar los cuerpos independientemente de cómo se ajusten o no a las expectativas convencionales de belleza y de normatividad y, desde una perspectiva LGTBI, esto se convierte en una lucha imperativa en tanto en cuanto la belleza no tiene una única definición pero la normatividad sí la tiene.
Muchos cuerpos trans, por ejemplo, experimentan transformaciones físicas a lo largo de sus transiciones; cambios que les empoderan y les hacen autoaceptarse, eliminando esa transfobia interna que muches tienen dentro de sí provocada por este sistema cis-monosexista en el que vivimos, y que conllevan desafíos emocionales y sociales enormes. Es absolutamente inaceptable e inhumano que la comunidad LGTBI en su conjunto no brinde apoyo a las personas trans y esté a su lado de la misma forma y con la misma energía que con el resto del colectivo.
También las personas intersex han sido históricamente marginadas y sometidas a intervenciones médicas no consensuadas ni consentidas. Redefinir la belleza implica rechazar las prácticas médicas mutilantes que buscan conformar los cuerpos intersexuales a normas binarias.
El empoderamiento corporal también abarca a las personas gordas, cuyos cuerpos son estigmatizados en una sociedad obsesionada con un tipo muy concreto de delgadez. Y también a aquellas con cuerpos demasiado delgados para la belleza que otorga esa delgadez concreta, aceptada y bien vista.
Además, en mi opinión, no podemos olvidar a las personas que han experimentado mutilaciones o amputaciones, ya sea debido a razones médicas, accidentes o violencia, porque estos cuerpos también merecen ser respetados como parte de la diversidad corporal. Y otros muchos, muchísimos cuerpos que no se ajustan a la normatividad.
Hoy me gustaría cerrar este post haciendo un llamamiento a la reflexión individual para que el movimiento LGTBI político comience a reivindicar, como comunidad, con mayor fuerza y convencimiento que hasta la fecha ese empoderamiento corporal que implique desafiar las normas de belleza restrictiva.
Director del OPPA LGTBI
