Es urgente aplicar las perspectivas de género y de diversidad en las políticas públicas

La perspectiva de género es fundamental en la implementación de políticas públicas porque esta práctica reconoce que mujeres, hombres y personas no binarias tienen experiencias, necesidades y roles diferentes en la sociedad y, por consiguiente, nos hace ver el mundo desde ópticas diversas y de una manera mucho más amplia. 

Esta semana, y con el paraguas del 8M, reflexiono para el Observatorio sobre la importancia de la implementación de políticas públicas con perspectivas de género y de diversidad LGTBI ya que, si no trabajamos con muchas gafas puestas, con muchas ópticas diversas y complementarias entre sí, no podemos llevar a cabo políticas públicas realmente efectivas. 

En mi opinión, la perspectiva de género permite identificar y abordar las desigualdades y brechas de género en prácticamente todas las áreas de las políticas públicas, especialmente, en el empleo, la educación, la salud o la violencia machista porque, sin diagnosticar e identificar desigualdades y brechas, es difícil afrontar la realidad en la que vivimos. Y, es que, no podemos obviar de ninguna manera que cuando analizamos datos desagregados por sexo y género, identificamos patrones y disparidades que pueden no ser evidentes a simple vista.

Cuando integramos distintas perspectivas en las políticas públicas, en mi opinión, lo que estamos haciendo es diseñar medidas específicas para promover la igualdad y la diversidad, consiguiendo eliminar poco a poco la discriminación y el sesgo de género y LGTBI – entre otras diversidades – en las leyes, programas y servicios, entre otras medidas. 

Las perspectivas de género y de diversidad LGTBI deben reconocen también las distintas experiencias y realidades de las personas de diferentes identidades y características, lo que implica garantizar la participación activa y significativa de una ciudadanía muy dispar en el proceso de diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas.

Creo también que abordar la igualdad en las políticas públicas es un componente crucial del desarrollo sostenible de las sociedades porque nos permite abordar las desigualdades a la par que promovemos la participación ciudadana en todos los aspectos de las políticas públicas. En mi opinión, se pueden alcanzar mejores resultados en la reducción de la pobreza, la salud, la educación, la gobernanza o el medio ambiente – entre otros ámbitos – si se tienen presentes siempre diferentes perspectivas, en las que incluyo la de género y de diversidad LGTBI pero que deberían ser cuantas más, mejor.

Ni que decir tiene que la perspectiva de género es fundamental para abordar la violencia contra las mujeres y otras formas de violencia machista, lo que implica no sólo la implementación de normativas y políticas para prevenir y responder a la violencia, sino también la promoción de cambios culturales y sociales que desafíen las normas y estereotipos de género que perpetúan la violencia.

Que las mujeres sufren una desigualdad estructural que acrecienta las ya gravísimas brechas existentes en la práctica totalidad de sus vidas es una realidad que no puede negarse. Y, en mi opinión, aquellas voces que divulgan sin tapujos la inexistencia de esta desigualdad deberían ser apartadas por la sociedad responsable que lleva años trabajando en pro de sociedades justas, igualitarias y democráticas. 

Con el paraguas del 8M en el horizonte está bien recordar que no puede ser y no se puede permitir de ninguna manera que discursos terraplanistas, homocentristas, cisheteromonosexistas o negacionistas del cambio climático y la violencia machista copen esferas de poder para elevar a políticas públicas postulados absolutamente retrógrados y falsos. 

Loren González

Director del Observatorio