El verano está aquí, y con él, para muchas personas, llegan las tan esperadas vacaciones, como acostumbran a decir en los telediarios.
Y, es que, para muchas personas, las vacaciones se convierten en el momento perfecto para desconectar del estrés cotidiano, explorar nuevos destinos y vivir nuevas experiencias, aprender, descansar, hacer cosas que la rutina no te permite hacer… Sin embargo, para la comunidad LGTBI, la elección de un destino de vacaciones implica consideraciones adicionales que muchas personas cis-heterosexuales pasan por alto.
La pregunta que esta semana hago pública, después de mucho tiempo investigando sobre el turismo LGTBI es: ¿buscamos turismo LGTBIfriendly las personas LGTBI? La respuesta no es tan simple como podría parecer y, en mi opinión, abre la puerta a un análisis más profundo de lo que significa ser LGTBIfriendly en la industria del turismo.
Punto número uno. Yo siempre aclaro que el turismo LGTBI y el turismo LGTBIfriendly no son lo mismo; ya lo he comentado en múltiples plumas a lo largo de 2023 y 2024. El LGTBIfriendly, aunque pueda parecerlo (porque el pinkwashing también está presente en la industria turística) no es sólo una etiqueta de marketing; es un compromiso con la inclusión, la diversidad y el respeto. En definitiva, un espacio turístico LGTBIfriendly significa que no sólo respeta, sino que celebra y acoge a la comunidad LGTBI y que todas sus políticas, procesos, prácticas y productos están pensados con perspectiva LGTBI, no centrándose únicamente en este grupo diana. El turismo LGTBI sí se centra en la comunidad LGTBI como su población destinataria.
Punto número dos. Aunque hemos avanzado mucho en términos de derechos LGTBI y de aceptación social en el estado español, y, especialmente, en el país, la realidad es que ni Aragón es un destino 100% acogedor para con la comunidad, ni, desde luego, lo son muchos otros lugares en cuanto sales de la península ibérica. Porque ni siquiera podemos hablar de una UE LGTBIfriendly.
Punto número tres. En muchos lugares del mundo, las vidas de las personas LGTBI locales, y también la de sus familiares, corren peligro. Es importante resaltar la diferencia entre residentes y turistas. Si eres turista no corres tanto peligro porque gozas de los privilegios de tu nacionalidad, pero no nos quepa duda que nos enfrentamos a discriminación, hostilidad, violencias y, en definitiva, corremos peligro en muchos lugares del mundo. Elegir un destino vacacional, de repente, implica investigar y considerar factores que no afectan a las personas cis-hetero, como decía más arriba.
Es más, un estudio reciente de la Asociación Internacional de Viajes LGTBI (IGLTA) reveló que la seguridad es la principal preocupación para las personas LGTBI que viajan. De ahí que muchas personas LGTBI escojan lugares concretos con una reputación clara de inclusividad y seguridad porque son mucho más atractivos para la comunidad.
Punto número cuatro. Insisto de nuevo en este post en que es fundamental que el activismo LGTBI empiece a trabajar con vehemencia su discurso y lo acompañen sus acciones porque no todo lo que brilla es oro. El llamado pinkwashing es uno de los problema reales a los que más estamos dándole la espalda. En opinión de este Observatorio, es crucial que las empresas, instituciones, administraciones públicas, organizaciones de toda índole y, también, destinos turísticos que se presentan como LGTBIfriendlies lo hagan desde una posición de compromiso real. Y, sí, esto incluye políticas laborales inclusivas, formación en diversidad para el personal, y un esfuerzo continuo por mejorar y adaptarse a las necesidades de la comunidad LGTBI y nuestras familias.
Muchas personas LGTBI, y también aliadas, lo que buscamos en nuestras vacaciones no es tan diferente de lo que busca cualquier otra persona: seguridad, respeto y la posibilidad de ser en libertad, sin miedo.
Punto número cinco. Finalizo diciendo que la comunidad LGTBI queremos disfrutar de nuestras vacaciones sin tener que preocuparnos por la discriminación o la violencia. Queremos explorar nuevos lugares, conocer gente nueva, descansar, crear recuerdos… queremos, en definitiva, ejercer también nuestro derecho al descanso. ¡Porque no tenemos un día de descanso frente a la LGTBIfobia y al cis-heterosexeximo y eso es realmente agotador!
Director del Observatorio


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