Esta semana reflexionamos sobre la importancia de las políticas en materia de salud pública, en concreto, en cuestiones relativas al VIH, una realidad asociada íntimamente a la comunidad LGTBI por muchas cuestiones, pero existe una fundamental: la historia y la realidad queer no pueden entenderse sin contar y entender la historia y la realidad del VIH. Porque el VIH y el sida simbolizan el impacto desproporcionado que la epidemia tuvo en nuestras vidas y en nuestra residente capacidad como comunidad para unirnos, resistir y liderar la lucha contra una de las crisis de salud más grandes de la historia moderna, así como su estigma asociado.
En el país, hablar de VIH es poner en valor el papel que OMSIDA, SOMOS, la Comisión Ciudadana antisida de Aragón y otras muchas entidades del tercer sector han tenido y/o tienen en la prevención, atención, intervención, reducción de riesgos e incidencia política. Es valorar cómo estas organizaciones han trabajado y trabajan para erradicar el estigma asociado al VIH y sida. Pero, más allá de estas organizaciones representativas, fundamentalmente son importantes las personas con VIH, sean o no visibles.
Alberto Martín- Pérez, amigo y gran referente en materia de salud pública, salud sexual y VIH, dijo hace un par de años en un artículo para CESIDA: «La realidad social, cultural y económica a la que hacen frente las personas con el VIH hace necesario un enfoque de derechos que favorezca que las personas se hagan cargo de su salud sexual a través de información y diferentes intervenciones educativas».
Y, es que, la alta prevalencia de VIH entre hombres gais y bisexuales y otros HSH y entre personas trans hace necesario sensibilizarse con la diversidad sexual y tener herramientas para comprender la sexualidad de las personas con las que trabajamos.
A día de hoy, pese a grandísimas campañas informativas y divulgativas de organizaciones estatales como CESIDA, Trabajando en Positivo, Apoyo Positivo, Stop, Gtt, y otras muchas han logrado que las decisiones políticas en torno al VIH estén basadas no en ideologías sino en la ciencia, haciendo un trabajo de pedagogía que la historia deberá poner en su sitio. No podemos olvidar una cosa, el avance médico o científico en torno a las políticas de VIH ha sido muy exitoso en los últimos años, no así el avance social y la percepción social estigmatizadora en torno al VIH.
En las últimas décadas ha habido grandísimos avances de prevención, tratamiento y atención de VIH. Las pruebas de VIH son más rápidas y fiables que nunca antes, los medicamentos son más seguros y efectivos; ahora existen muchas formas de prevenir la propagación de VIH, incluyendo condones y profilaxis previa a la exposición (PrEP) y los avances son cada día más rápidos. Pero el avance social no ha ido tan rápido. Desafortunadamente, el estigma social sigue siendo elevadísimo y la labor de las personas con VIH visibles está siendo, además de muy valiente, muy valioso porque en primera persona están haciendo una labor informativa fundamental para avanzar en la desestigmatización.
Ponerle fin al estigma asociado al VIH requiere de un cambio cultural que implique a toda la sociedad y, para ello, hacen falta políticas públicas eficientes y prácticas que fortalezcan proyectos y planes de empoderamiento de las personas con VIH. Hace falta inversión en investigación y mejorar la financiación de las organizaciones, así como su papel en la participación e ideación de estrategias políticas.
Este 1 de diciembre, desde el Observatorio consideramos esencial que no se dé un sólo paso atrás en políticas sanitarias y se refuerce el sistema sanitario público para avanzar en su universalidad, gratuidad y calidad y aplaudimos públicamente la Proposición No de Ley (PNL) presentada por Chunta Aragonesista en las Cortes de Aragón del pasado día 27 de noviembre en la que se instaba al Gobierno de Aragón a:
- «Desarrollar y ejecutar programas de educación sexual integral y de prevención de ITS, con especial énfasis en el VIH, destinados a la población aragonesa, con campañas específicas de profilaxis dirigidas a la población juvenil.
- Poner en marcha programas de detección precoz de ITS que consideren la realidad social y geográfica de Aragón, asegurando el acceso a estas pruebas y un sistema de derivación estable por parte de las ONG que abordan esta cuestión alejados de los vaivenes políticos.
- Diseñar y poner en marcha estrategias que aborden las necesidades de salud específicas de la comunidad LGTBI, en concreto para la población de hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (GBHSH) incluyendo campañas de vacunación para aquellas infecciones prevenibles así como fortalecer la vigilancia epidemiológica sensible a las distintas realidades de salud de este colectivo.
- Implementar la utilización de la profilaxis pre-exposición al VIH (conocida como PrEP) a las personas que lo soliciten o requieran porque su uso reduce en más del 90% la probabilidad de adquirir la infección por el VIH, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud: tomada diariamente y a demanda, ya que en el estado español esta medida está incluida dentro de Sistema Nacional de Salud (SNS) pero Aragón no la facilita como es debido.
- Mejorar todos aquellos mecanismos que garanticen la participación activa de personas, entidades y asociaciones especializadas en el diseño y la implementación de políticas de salud sexual”.
La PNL, que asumió otro punto más propuesto por IU, fue votada por separada a petición de VOX y los puntos propuestos por CHA fueron aprobados por unanimidad, no así el de Izquierda Unida, que también fue aprobado pero por mayoría (todos los grupos a excepción de VOX).
Director del Observatorio
