Huesca, 8 de marzo de 2025
A todas mis hermanas, a quienes luchan a diario, a quienes visibilizan la causa hoy y a quienes aún no han encontrado su voz:
Soy mujer trans. Tengo 50 años. Vivo con una discapacidad. Soy migrante en España. Y cada 8 de marzo, cuando el mundo habla de nosotras, me pregunto cuántas de mis realidades están realmente incluidas en ese «nosotras”.
Llevo dos décadas en este país y he aprendido que no todas las mujeres cabemos en la misma lucha pese a que el feminismo es interseccional y es queer.
- Cuando se habla de “igualdad salarial”, muchas asumen contratos fijos y derechos laborales, pero no piensan en las mujeres migrantes que limpiamos sus casas sin papeles ni seguridad social.
- Cuando se denuncia la violencia de género, muchas piensan en un agresor dentro del hogar, pero no en la violencia institucional que sufrimos las mujeres racializadas en los controles policiales o en los CIE.
- Cuando se exige la accesibilidad, se piensa en rampas y ascensores, pero no en la exclusión que vivimos las mujeres con discapacidad en el empleo o en el deseo.
- Cuando nombramos el 8 de marzo, muchas mujeres trans vemos cómo nuestras hermanas nos atacan, cuestionan y agreden sin tapujos.
El feminismo no es la voz de las mujeres cis, blancas, heterosexuales, sin discapacidad y de clase media porque, si no nos incluye a todas, no es feminismo: es un club selecto que replica las mismas jerarquías que decimos combatir.
Hoy, en este 8M, pido que no olvidemos que la interseccionalidad no sea un término de moda, sino una realidad que debe ser eje de pensamiento porque determina nuestras vidas. Que el racismo, el capacitismo, la transfobia y la xenofobia no sean luchas separadas del feminismo porque atraviesan la vida de muchas mujeres. Y que si de verdad queremos derribar el patriarcado, necesitamos reconocer todas nuestras diferencias sin convertirlas en excusas para la fragmentación.
Mi historia, como la de muchas, no cabe en muchos discursos oficiales, pero existe. Y hoy, como cada día, seguiré peleando por un feminismo donde todas tengamos un lugar.
Con resistencia y esperanza,
Mujer que prefiere no dar su nombre
Colaboradora del Observatorio
