- El Orgullo se ha convertido en una herramienta imprescindible para defender y reforzar la democracia
- La unidad de la comunidad queer frente al odio es una exigencia política y social de primer orden.
- Las políticas públicas LGTBI son una garantía democrática, no una concesión ideológica.
La democracia que hemos conocido hasta ahora —con todas sus carencias, pero también con sus logros colectivos— está siendo objeto de un ataque sistemático por parte de quienes no aceptan la pluralidad como parte esencial de la convivencia. Frente a ese intento de regresión, el Orgullo LGTBI+ de 2025 se reafirma como una de las expresiones más vivas y contundentes de resistencia democrática, de memoria colectiva y de afirmación de los derechos humanos.
Aragón, tierra de dignidad, ha sido históricamente un territorio de acogida, diversidad y justicia. Desde las luchas por el autogobierno hasta la aprobación de la Ley de Igualdad y Protección Integral contra la Discriminación por Diversidad Sexual y de Género en 2018, nuestro país ha sabido avanzar, no sin esfuerzo, hacia la construcción de un territorio más inclusivo. Aquellos logros legislativos de 2018 fueron posible gracias al trabajo incansable del movimiento organizado LGTBI aragonés y su interlocución constante con unas instituciones que remaron a favor y se comprometieron con la igualdad.
Sin embargo, no podemos permitirnos caer en la autocomplacencia porque la violencia sigue presente. Según los últimos informes del Ministerio del Interior y de la Federación Estatal LGTBI+, las agresiones hacia las personas del colectivo han aumentado en todo el Estado y Aragón no es una excepción. Esta tendencia, preocupante y dolorosa, pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los mecanismos institucionales de protección y evaluación de las políticas públicas LGTBI+.
En palabras de Loren González, Director del Observatorio, «la comunidad queer no está formada por compartimentos estancos. Más bien todo lo contrario: nos hemos configurado por necesidad como un cuerpo político y afectivo común. Lo que hoy se presenta como un supuesto debate sobre el género o la autodeterminación, en realidad es una estrategia premeditada para fracturar esa unidad y deslegitimar nuestra diversidad. Es violencia política disfrazada de libertad de expresión, y debe ser nombrada y tratada como tal».
González subraya también que «los discursos que pretenden excluir o cuestionar la legitimidad de las personas trans no nacen de un pensamiento crítico honesto, sino que responden a las agendas organizadas de la ultraderecha, que utiliza el miedo, la ignorancia y la falsa moral como palancas para alimentar el odio y erosionar los principios democráticos».
Este 28 de junio se conmemora la 55ª manifestación del Orgullo moderno en Occidente, marcando 56 años desde los disturbios de Stonewall Inn en Nueva York, germen del activismo queer contemporáneo. Más de medio siglo después, la comunidad LGTBI+ sabe con claridad que sólo mediante políticas públicas valientes, dotadas de medios y evaluadas con rigor puede construirse una transformación social real y duradera.
El Observatorio denuncia que la inacción institucional, tanto a nivel estatal como aragonés, está generando un vacío peligroso. «Falta voluntad política, no recursos. Existen leyes pioneras que no se están aplicando con el rigor necesario, y cuya falta de ejecución compromete la vida, el bienestar y la participación social del colectivo queer del país», afirman desde la entidad.
Al mismo tiempo, la proliferación de bulos, fake news, discursos negacionistas y extremismos organizados, sumada al impacto de la precariedad estructural (en salarios, vivienda, acceso a la salud, cuidados o educación), están empujando a los márgenes a las personas más vulnerabilizadas del sistema por lo que, ante esta realidad, la defensa de los derechos LGTBI+ no se sitúa como una cuestión de identidades, sino de democracia.
Desde el Observatorio reclaman que no solo la comunidad queer se mantenga unida sino que la ciudadanía en su conjunto entienda que «el Orgullo no es una frivolidad ni una concesión: es un acto de defensa colectiva, una red de afectos y solidaridad y un ejercicio de denuncia, pedagogía y visibilización frente a las políticas reaccionarias que pretenden dividirnos y amordazarnos».
El Observatorio hace un llamamiento claro y rotundo a todos los actores sociales, partidos políticos y representantes institucionales, especialmente de la izquierda ideológica, porque cuando los discursos de odio se cuelan en los espacios progresistas, no lo hacen por convicción ideológica, sino por la infiltración de marcos neoconservadores que disfrazan su violencia bajo un tono aparentemente razonable.
«Lo que hoy se expresa como una “opinión crítica” sobre la identidad de las personas trans, mañana será un voto para recortar sus derechos, y pasado, un nuevo paso hacia el ostracismo de miles de personas. Ese es el guión que ya conocemos y que no vamos a permitir que se repita», concluye el director de la entidad.
Por todo ello, desde el Observatorio declaramos con firmeza: Frente a su odio, comunidad. Frente a sus retrocesos, dignidad. Frente a su discurso de miedo, orgullo. Porque nuestro país, Aragón, no se construyó desde la exclusión sino desde el esfuerzo compartido, el derecho a ser y a participar sin miedo. El Orgullo es una herramienta de democracia, una trinchera de derechos y una promesa de futuro.
