El Orgullo que conmemora el 20º aniversario del matrimonio igualitario clama por frenar los discursos de odio.

  • Dos décadas después de la aprobación del matrimonio igualitario en el estado español, el movimiento LGTBI clama por blindar sus derechos frente a leyes autonómicas regresivas como las de la Comunidad de Madrid y por frenar los discursos que incitan al odio. 

Huesca, a 27/06/2025 – El estado español conmemora este año el 20º aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario. Con tan solo 17 palabras, se transformó el concepto legal de familia en España, se reconocieron miles de historias de amor y se garantizó una igualdad largamente negada. 17 palabras que – para muchos – iban a destruir la familia y que con el tiempo se ha demostrado que fueron un hito legislativo que convirtió España en todo un referente global en derechos LGTBI+. Desde entonces, más de 60.000 parejas han contraído matrimonio bajo este marco legal, y los derechos de adopción, reproducción asistida y filiación han ido consolidándose en paralelo a la evolución social.

A este recorrido histórico se suma la aprobación en 2018 de las leyes aragonesas (la trans y la LGTBI) y en 2023 la estatal ley 4/2023, que reconoció la autodeterminación de género sin requisitos médicos ni judiciales, marcando un cambio radical para miles de personas trans. Una normativa que junto con los nuevos protocolos especialmente en el ámbito laboral, ha permitido avanzar hacia una igualdad más real. “Y, es que, la implementación de Planes de Diversidad LGTBI+ en empresas de más de 50 personas en plantilla están empezando a dar sus frutos en un ámbito de tantísima convivencia como es el laboral”, explica Mari Carmen Bozal, Portavoz del Observatorio. 

Sin embargo, asegura Bozal, “persisten retos, no sólo con las leyes autonómicas regresivas de la Comunidad de Madrid que han sido recurridas por limitar los derechos de menores trans y restringir protocolos sanitarios, sino las propias aragonesas, que no se implementan como es debido porque no existe ninguna voluntad política de hacerlo por parte del Gobierno de Azcón”.

Frente a los intentos de retroceso, la mejor herramienta que tenemos como sociedad es la educación”, afirma Bozal. “La educación en diversidad no puede ser un añadido opcional ni un tema puntual en las aulas: debe ser estructural, transversal y permanente en todos los niveles educativos, desde la infancia hasta la formación profesional y universitaria”, añade.

Desde el Observatorio insisten en que hablar de orientación sexual, identidad y expresión de género o características sexuales es fundamental, pero no suficiente. “Necesitamos una educación que también nos enseñe a reconocer cómo se cruzan estas realidades con el color de piel, el acento, la nacionalidad, el nivel adquisitivo, la discapacidad, el género o la situación administrativa, entre otras realidades que nos atraviesan porque sólo desde una óptica interseccional y de derechos humanos podremos combatir las discriminaciones múltiples que sufrimos muchas personas LGTBI+”, concluyen.

Dos décadas después de la aprobación del matrimonio igualitario, la sociedad sigue sufriendo mensajes de incitación al odio desde las instituciones con total impunidad y, pese a que hoy el movimiento queer celebra lo conseguido, se manifiesta con firmeza en las calles para exigir que ningún derecho retroceda, que todas las realidades sean visibles y que el Estado cumpla con su obligación de garantizar la igualdad real y efectiva para todas las personas, vivan donde vivan y sean como sean, especialmente, para todas aquellas personas menores trans, a las migrantes LGTBI+ y a las personas no binarias, personas de la comunidad que han sido explícitamente excluidas de la ley estatal.