Apoyamos la cultura LGTBI como el conjunto de elementos y características propias y compartidas de la comunidad querer.

Desde el Observatorio apoyamos la cultura LGTBI como el conjunto de elementos y características propias y compartidas de la comunidad queer y que incluye aspectos como las costumbres, tradiciones, normas y el modo en el que tenemos de pensarnos, comunicarnos y construir sociedad.
La cultura LGTBI tiene manifestaciones propias en tanto que proviene de una herencia social muy concreta y estructural. Está repleta de símbolos interrelacionados, compartidos y, en muchas ocasiones, sólo conocidos y reconocibles por la propia comunidad LGTBI. Una manifestación cultural que se diferencia con claridad de la oficialista, tópica, histórica y normativa porque proviene orígenes muy diferentes.
Y, es que, para la comunidad LGTBI, a lo largo de la historia, sus costumbres, creencias, tradiciones, formas de comportamiento y relacionarse, e incluso los juegos y las celebraciones, se han construido de manera paralela a la de la cultura general cis-heteropatriarcal.
La cultura LGTBI es muy rica en su simbolismo y está apoyada en valores y normas sociales muy concretas, fruto de una ética construida a través de los siglos: en un contexto histórico- social de ocultamiento, de mentira, pero también de mucha verdad, de hostigamiento, y también de felicidad, de violencia, de anhelos… La cultura LGTBI tiene su base en lo subalterno y subversivo y es precisamente esto lo que ha provocado la producción de una ingente cantidad de expresiones culturales propias: pintura, escultura, fotografía, arquitectura, música, danza, literatura, teatro, cine, etc.
La cultura LGTBI, en general, aunque, especialmente la lésbica, desde los años 60 del siglo pasado, se entrelaza y es muy difícil diferenciarla de gran parte de la producción cultural feminista que ahonda sobre la construcción de las relaciones sociales de género y de poder que responden a «lógicas» o a «intuiciones» conservadoras y patriarcales.
La riquísima cultura de la comunidad LGTBI rompe con la producción artística y cultural centrada en postulados neoliberales de negocio y eficiencia económica, así como criterios implícitos o explícitos de excelencia «masculina”, pese a que existe también una cultura LGTBI muy gaycentrista. Es más, dentro de la propia comunidad LGTBI siempre se ha reflexionado sobre las fronteras entre lo que es arte y cultura LGTBI y lo que no lo es
La cultura LGTBI, desde el Observatorio, no la entendemos como aquélla únicamente centrada en la producción cultural (temáticas y protagonistas) sino que también consideramos aquella otra que aborda la autoridad, el reparto del tiempo y del dinero, el cisexismo, la expresión de género, el monosexismo o la resiliencia, entre otras cuestiones que nos atraviesan.
Dicho en otras palabras, la cultura LGTBI no versa sólo sobre historias y testimonios de personas LGTBI, que también, sino que se expande al mundo de la escritura, el periodismo, la danza, la ciencia, la política, la docencia, la pintura, el travestismo, la música, la investigación, el drag, la fotografía, la escultura, la arquitectura, la ilustración, el teatro y otras tantas otras manifestaciones silenciadas como la costura, la zapatería, la corsetería, la imagen personal y otras muchas.
Referencias:
La cultura LGTBI se centra en las personas LGTBI como comunidad, en su forma particular de desarrollar su existencia y en la construcción de su identidad cultural. Además, la cultura LGTBI, en nuestra opinión, se ve envuelta por la solidaridad y sororidad y pone el foco en el valor de la resistencia a la explotación patriarcal.
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