Atender la «diversidad familiar» es tener presente la amplia gama de estructuras familiares que existen y en la que existen menores, aunque no necesariamente.

Si bien la concepción tradicional de la familia ha sido la de una unidad compuesta por una madre, un padre y sus hijos e hijas, la diversidad familiar reconoce que hay numerosas configuraciones igualmente válidas y legítimas. Entre esas estructuras familiares diversas se encuentran las parejas del mismo sexo/ género, las familias monoparentales y monomarentales, las adoptivas, las reconstituidas, las multiculturales o las poliamorosas, entre otras.
Los establecimientos turístico-hoteleros deben abordar esta diversidad de formas variadas y complementarias, incluyendo explícitamente el respeto hacia todos los tipos de familias, la sensibilidad cultural por parte del personal del establecimiento y la adaptación de las necesidades específicas de esta diversidad en términos de alojamiento, servicios o comodidades.
Reconocer y tener en cuenta la diversidad familiar implica diseñar y ofrecer paquetes y promociones inclusivas y generar espacios comunes que sean realmente acogedores para todas las estructuras familiares, lo que incluye darle una vuelta de tuerca especialmente a los servicios de cuidado y animación infantiles convencionales (en muchas ocasiones, externalizados) para convertirlos en confiables a través de personal capacitado en el abordaje de la diversidad familiar.
Para asegurar experiencias turísticas inclusivas para todas las familias es fundamental capacitar al personal y tener presente esta diversidad cuando se organizan eventos y actividades temáticas.

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