El branding permite definir la personalidad de una marca y, desde el Observatorio, abogamos por hacerlo con perspectiva LGTBI* siempre y cuando esa forma de operar (y la propia cultura interna de la empresa) tenga presente la D&I LGTBI entre sus valores y prácticas.
* La perspectiva de D&I LGTBI garantizar entornos seguros, acogedores y respetuosos para la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales, personas con otras orientaciones sexuales e identidades y expresiones de género, aquéllas con características sexuales no binarias y familias arcoíris que se sitúan en los márgenes de la cisheteronormatividad e implica la implementación de políticas, procesos, productos y servicios que promuevan la igualdad de oportunidades y la no discriminación para con la comunidad LGTBI a través del entendimiento de sus especiales necesidades y propias preocupaciones.
Loren González
Si este es el caso, el Observatorio podrá acompañar a esa organización a estar en la mente de sus personas usuarias, llegar a los sentimientos y emociones de su clientela y también a crear vínculos. Si no es así, es difícil que podamos tejer alianzas sólidas. Desde el Observatorio tenemos muchas ganas de colaborar.
En mi papel como director del Observatorio, uno de los objetivos que tengo puestos a través del branding es crear vínculos que puedan perdurar en el tiempo con las organizaciones con las que tejemos alianzas, y, en este caso, lo emocional- personal- político es esencial. Esto es así porque la D&I LGTBI es emocional, es personal y también es política. Me permito, pues, afirmar con rotunda claridad que desde la organización que encabezo no buscamos meras relaciones comerciales ni transacciones a corto plazo con empresas.
Nos gusta ¡y mucho! acompañar al sector privado y también al público en el desarrollo de sus objetivos de D&I LGTBI y también en la implementación de sus proyectos, el desarrollo de sus acciones o hasta donde consideren. Y nos emociona mucho también formar parte del proceso pero somos una organización muy sincera: la estrategia de marketing de las empresas con las que trabajamos no puede bajo ningún concepto suponer un ejercicio de pinkwashing.
Y, es que, velamos por y para la comunidad LGTBI del país y por eso ni queremos ni debemos favorecer acciones que permitan a la comunidad LGTBI interactuar con determinadas marcas, o relacionarnos a nosotras, nosotros y nosotres con determinadas marcas. Desde nuestra fundación como organización hace ya un añito creemos que nuestro papel es importante para las empresas en tanto en cuanto somos una organización creíble con capacidad de conquistar a organizaciones, administraciones y empresas afines en valores.
Es complicado, sí, pero por eso mismo intentamos siempre definir y establecer con nuestras organizaciones aliadas herramientas y procedimientos ad hoc. Es decir, impulsamos acciones muy concretas y muy pensadas en todas nuestras alianzas y colaboraciones.
Creemos, y no está mal que lo diga yo, sino que estaría mal que no lo dijera yo, que aportamos valor a las marcas porque, aunque no es cosa sencilla, de manera asertiva, discreta y proactiva, nos esforzamos mucho por hacer ver a las empresas, instituciones y administraciones cuáles son sus debilidades y fortalezas en materia de gestión de la D&I LGTBI.
Desde el Observatorio nos hemos encontrado que esto mismo nos convierte en un elemento diferenciador frente a muchas consultoras que – desde la aprobación de la Ley 4/2023, especialmente – tienen un enorme , y quizás algo cínico, expertise en D&I LGTBI. Y, es que, además de otros elementos diferenciadores, no somos una consultora.
Desde el Observatorio hacemos activismo junto al sector público, el privado y el tercer sector a través de un trabajo profesional centrado en la comunidad.
Director del Observatorio
