El turismo es, según la Organización Mundial del Turismo, autoridad internacional líder en el campo del turismo y la que establece los estándares y directrices para la industria turística a nivel mundial, el conjunto de actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, negocios u otros motivos.
El turismo, tanto en su faceta social como en su aspecto económico, ha sido reconocido como un sector económico fundamental en la mayoría de los países desde hace ya varias décadas y se ha consolidado como una parte integral de la economía global, generando una amplia variedad de productos y servicios en competencia directa entre otros muchos territorios de destino.
Pese a esto, en años recientes, se ha evidenciado una mayor conciencia sobre los efectos del turismo en cada región, incluyendo aspectos no sólo económicos, sino también socioculturales, ambientales y de sostenibilidad y convivencia. Un conocimiento que, por otra parte, ha impulsado la adopción de nuevos enfoques estratégicos en la planificación y gestión del sector para hacerlo más eficiente y sostenible.
En paralelo, las personas consumidoras de turismo hemos experimentado un aumento en el acceso a información detallada sobre destinos y opciones de viaje, lo que se ha traducido en una mayor exigencia por nuestra parte en el momento de seleccionar entre una amplia gama de productos y servicios turísticos. En este sentido, la calidad y la diferenciación de la oferta turística se han convertido en elementos clave para atraer y retener turistas en un mercado cada vez más competitivo.
Existe una amplia variedad de ofertas turísticas que abarcan diferentes segmentos de la industria del turismo. En Aragón, estas ofertas se han centrado tradicionalmente en categorías de turismo que podríamos definir como «cultural», «ecológico», «religioso», «de aventura», «de nieve», «de interior» y «enogastronómico», entre otras.
Estas categorías representan una diversidad de experiencias y actividades que van desde la exploración de sitios históricos y culturales, la admiración de la belleza natural y la conservación del medio ambiente, hasta la participación en actividades de aventura al aire libre y la degustación de la gastronomía aragonesa, incluyendo su alta cocina.
Cada una de estas categorías ofrece a quienes visitan Aragón la oportunidad de sumergirse en distintos aspectos del patrimonio y la identidad del país, proporcionando experiencias únicas que contribuyen al atractivo turístico aragonés.
Desde un punto de vista empresarial, el sector turístico aragonés se caracteriza por su complejidad, apertura y diversidad.
Características que se acentúan por la hiperconectividad entre múltiples servicios, empresas, territorios, culturas y costumbres, así como por la exposición a diversos factores externos, como el cambio climático, los cambios sociopolíticos, las posibles crisis sanitarias y la constante inestabilidad económica, entre otros factores.
En este contexto de cambios tan rápidos, la capacidad de adaptación, reacción y readaptación de Aragón como destino turístico se convierte en una amenaza constante y también en una oportunidad empresarial. Estoy convencido de ello.
La flexibilidad para enfrentar los desafíos externos, amortiguar impactos negativos y recuperarse de posibles crisis ha pasado a convertirse en un elemento clave para el éxito empresarial en el sector turístico aragonés.
Con todo esto presente, creo profundamente que los actores principales del sector en Aragón deben contar con la preparación suficiente como para responder de manera ágil y eficaz a los cambios y desafíos externos, identificando oportunidades emergentes y adaptando estrategias empresariales realmente innovadoras que garanticen su propia sostenibilidad y su desarrollo continuo.
La «turisticación» hace referencia al proceso mediante el cual un destino o área geográfica se transforma en un lugar turístico, generalmente como resultado de la promoción y comercialización del lugar para atraer visitantes. Este proceso implica el desarrollo de infraestructuras turísticas, la creación de servicios orientados al turismo y la adaptación del entorno para satisfacer las necesidades y expectativas de las personas consumidoras de turismo.
Inicialmente, este proceso fue visto de manera positiva debido a su impacto en la economía local a corto y medio plazo, generando empleo, inversión y un tipo de desarrollo que se percibía mayoritariamente como positivo ya que generaba riqueza, entendida como beneficio económico desde un prisma cortoplacista. Sin embargo, con el paso de los años, se ha observado una vertiente contraria a la turisticación que plantea desafíos en términos de preservación del patrimonio cultural, conservación del medio ambiente y gestión de la congestión turística.
Esta perspectiva crítica – junto a otros factores – ha llevado al surgimiento de la «turismofobia», es decir, una actitud de rechazo hacia el turismo por parte de residentes locales o comunidades receptoras convirtiéndose en una respuesta a los efectos no deseados de la turisticación, como la congestión, la gentrificación, el aumento de los precios de la vivienda, la pérdida de identidad cultural o el deterioro del medio ambiente, entre otros aspectos.
Según como vemos la política turística para con la comunidad LGTBI en Aragón, desde el Observatorio apostamos por la inclusión en el sector turístico- hotelero aragonés de la perspectiva de gestión D&I LGTBI como un elemento imprescindible de gestión del turismo sostenible.
Y esto lo vemos así porque trabajar desde esta óptica implica considerar cuidadosamente cómo se planifican, desarrollan y gestionan las actividades turísticas para garantizar que satisfagan las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas, y enlaza con la adopción de prácticas y políticas que equilibren los aspectos económicos, sociales y medioambientales del turismo, combinando el respeto por la cultura local, la protección del medio ambiente y la participación de la comunidad LGTBI local.
Desde la perspectiva de la D&I LGTBI se busca garantizar entornos turísticos seguros, acogedores y respetuosos para la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales, personas con otras orientaciones sexuales e identidades y expresiones de género, aquéllas con características sexuales no binarias y familias arcoíris que se sitúan en los márgenes de la cisheteronormatividad (en adelante, personas LGTBI). Es decir, implica la implementación de políticas y servicios que promuevan la igualdad de oportunidades y la no discriminación, así como la sensibilización y capacitación del personal del sector para atender las necesidades y preocupaciones específicas de la comunidad LGTBI.
A través de la puesta en marcha de estas políticas sostenibles e inclusivas se contribuye a fortalecer la reputación de la marca «Aragón» como destino turístico, se favorece la competitividad en el sector y se mejora la calidad de vida de turistas y residentes.
Director del Observatorio
