Durante estas semanas, toda la comunidad educativa inicia un nuevo curso lectivo. Ganas, nervios e ilusión por un nuevo comienzo son los sentimientos y emociones que toda la infancia y adolescencia, y también el profesorado y el personal no docente, debería sentir con la llegada del fin del verano.
Hablamos de comunidad educativa cuando nos estamos refiriendo a ese conjunto de individuos que conforman la escuela, entre los que nos encontramos el profesorado, las familias, el alumnado y el personal no docente. Es más, podríamos ampliar el concepto a todas aquellas personas que influyen y son afectadas por un determinado entorno educativo.
Esta semana, como Pluma del Observatorio, me detengo en un hecho que año tras año, por muchas campañas que se hagan, parece pasar inadvertido. Y, es que, pese a esa utopía de la vuelta al cole, ésta sigue siendo para una gran parte de la comunidad educativa (familias incluidas) un episodio traumático del que han podido liberarse durante el periodo vacacional.
En concreto, para mucha parte de la comunidad LGTBI, el comienzo del curso trae consigo situaciones de exclusión, discriminación y violencia que nos marcan durante años y que, por desgracia, acaben teniendo un papel central en el desarrollo de nuestras vidas. También es cierto que muchos centros educativos, cada vez más, abordan esta cuestión de manera eficiente. Centros, todo sea dicho, mayoritariamente públicos y privados laicos no concertados.
En un reciente estudio de la Federación Estatal LGTBI el 25% de jóvenes del colectivo ha sufrido incidentes de odio y en el 64% de casos el centro educativo no tomó medidas, lo que visibiliza un hecho que la comunidad LGTBI tenemos muy claro: el acoso, la discriminación y la violencia física son los incidentes de odio más comunes en nuestra etapa educativa.
El acoso y los insultos LGTBIfóbicos siguen siendo una realidad en las aulas ya que el 25% del estudiantado LGTBI de entre 18 y 24 años ha sufrido actos de odio en su etapa escolary en el 64% el centro educativo en el que estudiaban no hizo nada.
Estudio Estado de la Educación LGTBI+ 2024
Erradicar el acoso escolar en los centros educativos sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de las acciones que ya se están desarrollando en esa dirección. En cuestiones relacionadas con el acoso, bullying y ciberbullying por otras razones como la diferencia cultural, la etnicidad o la apariencia física de las personas también existen serios problemas de convivencia y violencia.
Desde el Observatorio de Evaluación de las Políticas Públicas LGTBI de Aragón esta semana no queremos abordar la situación de la educación en diversidad LGTBI del país, sino que ofrecemos recursos ad hoc para iniciar el curso de una manera segura. Desde nuestro trabajo altruista, realizamos acompañamientos a los departamentos de orientación y juntas directivas de centros educativos en cuestiones LGTBI, además de otras acciones y formaciones.
Director del Observatorio
